Martín Elfman

Martín Elfman, ilustrador, viajero y viceversa. Nacido en Buenos Aires, ha vivido en un Kibbutz en Israel, en Barcelona, Lisboa, Venecia y Nápoles. Comienza a trabajar como caricaturista callejero en Londres en el verano de 1999. Desde entonces desarrollará esta actividad por ciudades de toda Europa, especialmente en Italia. A partir de septiembre de 2006, de vuelta a Barcelona, colabora como ilustrador y caricaturista en los periódicos El País y El Periódico de Cataluña y en las revistas Letras Libres, Etiqueta Negra, Delibros, Benzina, Quimera, Minerva y El Malpensante. Después de cuatro años viviendo en La Paz, Bolivia -donde ha trabajado junto a la Embajada de España y diferentes ONGs y continúa colaborando semanalmente con la revista Escape, dominical del periódico La Razón- ha regresado, una vez más, a Barcelona.

 


Receta para la invocación de Ideas

 

Ingredientes:

 

- Lectura atenta, despierta, libre y asociativa
- Documentación
- Ingenio
- Paciencia
- Lápiz
- Papel
- Café

 

(Las cantidades de estos ingredientes son relativas. Varían dependiendo del problema a resolver y del modo particular que cada persona tenga de hacerlo.)

Preparación o invocación de la Idea


Lea el texto utilizando todos los ingredientes anteriormente mencionados. Déjelo en ebullición durante una hora, tomando apuntes en un cuaderno. Apártelo. Levántese de la mesa de trabajo y camine durante unos 15 minutos -si fuera posible descalzo- por el estudio, casa, celda, jaula o cualquier otro habitáculo de residencia del ilustrador. Hágalo canturreando su tema favorito del momento.  No tararee nunca, bajo ningún concepto, canciones de Ricardo Arjona. Salga a la calle –si fuera posible calzado-, hable con la vecina, organice un torneo de futbol, tome el sol, salte sobre los charcos que la última lluvia ha dejado por el barrio. Distráigase. Al regresar al habitáculo del ilustrador, no deje de maravillarse de que la llave corresponda a la cerradura de su puerta. Prepare café y comience a garabatear su cuaderno. Hágalo sin miedo. En este paso no se preocupe por la calidad del dibujo: deje que fluya, que el lápiz baile alegremente sobre el papel. Realice este ejercicio durante media hora, al tiempo que va rescatando los conceptos centrales del texto, dejando minuciosamente olvidados todos los detalles insignificantes. Busque imágenes que contengan esos conceptos (una casa, un árbol, una llave, una nube) y deje que esas imágenes le lleven a otras (una puerta, un pájaro) hasta que aparezca sobre el papel algo que lo sorprenda. Repita este ejercicio las veces que considere necesario, utilizando imágenes y conceptos diferentes. En algún momento notará que los garabatos comienzan a relacionarse entre sí, a vibrar, a tomar sabor. Cuando esté a punto y llegue la idea que ilumina el texto, lo reconocerá inmediatamente por un temblor creciente en su columna vertebral. En caso de que careciera usted de una columna vertebral, intente estar atento al instante en que, de repente, el mundo cobra sentido.  Entonces no lo dude: se encuentra usted ante una idea. Construya sobre ella todos los elementos para que la ilustración sea comprensible y perfecta, prestando atención en no excederse para que no quede demasiado explícita o, lo que es peor, relamida. Sazone y aliñe  a gusto. Escanee y sirva a su editor a 300 píxeles por pulgada. 

 

 

 

http://martinelfman.blogspot.com.es/

La obra de Martín Elfman en el programa de RTVE La Aventura del Saber, Febrero 2016.

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