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Josep Maria de Llobet

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Cuando mi abuela murió vaciamos su piso. Era un principal enorme en una ciudad pequeña. Recuerdo los partidos de hockey con mis hermanos, correteando por el pasillo. Jugábamos un poco cohibidos bajo la mirada severa de mi bisabuelo, quien nos observaba desde la pared, dentro de su marco dorado, sentado en una silla de respaldo alto, con la espalda recta y el traje planchado. A su lado, mi bisabuela permanecía en pie, la mirada dulce y el gesto suave. Así quedaron retratados por uno de esos pintores que ejecutaban con rigor el canon burgués.

 

La pintura viajó a Barcelona y fue a parar a casa de Joaquín, el menor de los hermanos de mi abuelo. Cada vez que iba a su casa me sentía extraño al encontrarme de nuevo con aquella mirada, y nunca me acostumbré a verlo allí, fuera de mi infancia. Joaquín era un hombre poco corriente. A los 78 años empezó a pintar de manera autodidacta, sobre cartones y a impulsos. Su producción fue ingente y llenó las paredes de la casa con sus pinturas. La leyenda familiar dice que sus hijos, al ver las primera obras, le dijeron que dónde iba con eso, que parecían unos “pastiches”. Su respuesta fue firmar a partir de ese momento como Pastinsky.

 

Más tarde me enteré que Margarita, la única hija de Joaquín que aún vivía allí, se veía obligada a abandonar el que había sido hogar de su familia durante varias generaciones. Ya no podía asumir otro aumento del alquiler y se disponía a organizar la mudanza, una más dentro de la corriente migratoria centrífuga a la que se ven arrastrados los habitantes de esta ciudad. Su lugar lo ocuparía un desfile de turistas y extranjeros de alto poder adquisitivo, dispuestos a pagar lo necesario para vivir la experiencia de alojarse en ese parque temático en el que se ha convertido el centro de muchas ciudades de Europa. La llamé y le pedí permiso para fotografiar los preparativos.

 

A medida que avanzaban las sesiones fotográficas, cada vez que entraba en una estancia la encontraba cambiada, con menos muebles y más cajas. Al final solo quedaron las pinturas sobre las paredes, transformando la vivienda en una galería de arte donde pude contemplar la última exposición de Pastinsky.

 

Mientras tanto, mis bisabuelos se habían preparado para viajar de nuevo dentro de su marco dorado.

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www.dellobet.com

Fotolibro "Pastinsky".

​Fotografías del libro en el programa de RTVE La Aventura del Saber. Junio de 2026.

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