Jorge Gil

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“La representación mediante diferentes tipos de muñecos ha sido algo inherente al ser humano desde el comienzo de la historia de la humanidad.
Nos hemos servido de ellos para proyectar nuestros deseos, nuestros ideales y aspiraciones, pero también para plasmar en ellos nuestras fobias y miedos más ocultos, o incluso para proyectarnos a nosotros mismos. Tal vez sea porque el muñeco es un objeto que desde la infancia tomamos como algo propio y que dotamos de un gran contenido emocional. Es por esto quizá que el muñeco se encuentre en un lugar mucho más cercano al ser humano de lo que pueda estarlo la escultura”.

 

El trabajo de Jorge Gil (Jaca, 1981) se caracteriza por un constante cuestionamiento de la condición humana mediante el análisis de conceptos como la suerte, la identidad, la pérdida, o la vulnerabilidad. Para ello intenta desgranar los diversos procesos de la mente así como sus conflictos, obsesiones, trastornos y miedos.

 

Normalmente emplea como medios de representación una gran variedad de muñecos, marionetas, maniquís, siluetas y autómatas que construye como elementos de sustitución del propio sujeto, investigando acerca de las diferentes relaciones e implicaciones que existen entre las dos partes: la real y la ficticia; el original y la copia; el simulacro y la representación.

 

De este modo surge un imaginario particular del que brotan  figuras como los “cazadores de suerte”, o personajes disfrazados de conejos rosas, marionetas enmascaradas que recuerdan a las estructuras de la imaginería barroca, muñecos de ventrílocuo, crisálidas antropomórficas de felpa que recuerdan a muñecos de Gusiluz, autómatas disfuncionales, Golems vencidos o repositorios de exvotos de su propio cuerpo dispuestas como piezas de recambio.

 

 

 

www.jorgegil.net

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