Jordi Sàbat

Diseñador, ilustrador, docente y artista. Ironía, sensibilidad, inteligencia, juegos literarios y conceptuales en una dimensión gráfica, son los rasgos que caracterizan sus composiciones. Partiendo del decorativismo y del figurativismo, nos muestra su capacidad de superación de ambos conceptos, a través de las metáforas. Reúne la potencia del lenguaje visual con la riqueza del lenguaje literario, con un gesto brossiano en el que la multiplicidad de lecturas y de valores polisémicos expresan las inquietudes del ser humano.

 

Entre el umbral de la imagen y el abismo de la grafía, la pintura de Jordi Sàbat instiga a un acercamiento irónico hacia lo cotidiano. Su discusión semiótica desvela la voz del silencio, invitando a un análisis poético de la percepción. El significado discurre significantes y la pintura ofrece el escenario donde encontrar los signos como respuesta.

 

Este relato de la pintura induce a descodificar un mundo de lo que parece y no es, y de lo que es y no parece, como el espacio del sueño. Despiertas, la voz traza surcos sobre el silencio y la mano trazos en el espacio.

 

Existe en estas obras una luz sin tiempo y un instante atónito que proyecta un después sin saber exactamente cuándo. Comunican una sensación inquietante acerca de una realidad próxima revelada de forma desconocida. La senda por la que transcurre la metamorfosis alquímica de los humores abstractos hasta su concreción en imagen constituye el vínculo sujeto - objeto. La poética de los objetos, cuya presencia no habla de ellos sino de quien los mira, dibuja los horizontes de un surrealismo capaz de defenestrar la vulgaridad en virtud de la magia. La polisemia surrealista radica en la alteración de la percepción y la metafísica en la capacidad de habitar poéticamente el mundo. La catarsis artística se presenta como respuesta a una libertad condicionada por la apariencia.

 

La contemporaneidad del lenguaje estético desarrollado en estas pinturas permite interpretar sin titubeos el planteamiento de un presente que necesita ser pensado, no sólo transcurrido. La reciprocidad entre imagen y palabra, como experiencia estética, zambulle al espectador de inmediato en cada historia. Persuadido por la curiosidad tendrá como objetivo final el conocimiento.

 

A modo de oda o de biografía metafísica del alma basada en la dialéctica, la seducción que incitó al deseo se define en el placer de volver a dudar.  Aún así, se respira una atmosfera de sosiego en todos los escenarios, a su vez sinónimos de crisálida.

 

 

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Las obras de Jordi Sabat en el programa de RTVE La Aventura del Saber, Abril 2016.

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BLANCO es una provocación contundente contra la simplicidad. Con el sentido de la estética y del equilibrio con el que Jordi Sàbat enmarca siempre su obra, presenta ahora una nueva colección en la que este color actúa como un anzuelo: con una textura pictórica densificada expresamente, el blanco reclama la mirada del espectador i lo reta a escoger: o conformarse con el deslumbramiento instantáneo, o expandirse a través de una interpretación semántica del contexto.

Habrá que elegir. Pero quienes se decidan a explorar deberán hacerlo con determinación. El blanco se impone con una presencia sólida, rotunda, poderosa. Se muestra como un relieve brillante que pugna por sobresalir de los tonos mates y los fondos de papel japonés. Sugiere pureza, tranquilidad, abstracción completa, en contraste con las pátinas envejecidas que cubren los objetos usados. Es hipnótico y se convierte en un lastre cuando queremos comprender todos los significados de cada relato. Sin embargo, conviene permitirle conservar un cierto protagonismo para que imponga pausas, para que filtre y depure el tiempo y la luz excesiva y podamos encontrar los nexos de unión con todo lo que le rodea.

BLANCO ha surgido de las horas y los días en que las líneas del horizonte se encogían y retrocedían hasta nuestro interior. Desde la introspección del confinamiento, Jordi Sàbat ha querido evadirse de su lenguaje más conocido: la ironía y la metáfora. Sin embargo, aunque las obras de esta colección transmiten una carga mayor de trascendencia, la metáfora sigue siendo un vehículo útil para mostrar contradicciones, inquietudes y dilemas. Pasos de peatones que trascienden su función vial para convertirse en intérpretes de estados de ánimo; arquitecturas que subrayan la soledad urbana, o la hoja en blanco del escritor: para unos, sinónimo de pánico y para otros, un universo infinito de posibilidades. Como el que Jordi Sàbat mantiene siempre como una firme apuesta.


 

Enric Serra

Periodista