Jesús Almeida

En el año 1982 me fui a Palma de Mallorca a hacer el servicio militar. Allí fue donde descubrí unas viejas postales descatalogadas que mostraban zonas turísticas de Palma y de la isla en una época que ya no existían. Me llamaron la atención por los colores brillantes y saturados. Una suerte de Arcadia del relax y la vacación de la época del desarrollismo de finales de los años sesenta y primeros setenta del siglo pasado. Durante algún tiempo las coleccioné como simple souvenir que eran.

 

Acabada la mili volví a Salamanca, mi ciudad natal a acabar mis estudios de filología hispánica. De vuelta a Mallorca en el año 1984 me instalé a vivir en la Playa de Palma, epicentro del turismo de Ciutat de Mallorca. Conmigo hicieron el viaje de vuelta a la isla aquellas postales a las que se fueron añadiendo otras nuevas que fui comprando en mis excursiones por la isla los fines de semana. Se distinguían de las nuevas en que éstas, las modernas, tenían un marco horrible e impreso el nombre del sitio o playa que aparecía en la foto ya de una calidad más digamos realista. Las que yo buscaba solían ser restos de las primerísimas postales editadas en la época en que Fraga decidió convertir las costas españolas en la primera industria nacional y que incluso algunas las tenía que restaurar al estar abarquilladas por las inclemencias de la calle o la playa donde se vendían. 

 

Al mismo tiempo, sería bien entrado 1984, descubrí en bazar moderno unos cromos ingleses que como buen fetichista comencé a coleccionar. Los cromos  eran de temática muy variada: aviones, coches, animales, flores etc. Recuerdo perfectamente que fue en la primavera de 1985 en la que hice el primer fotomontaje/fotocollage mezclando aquellos paisajes con las figuras recortadas de los cromos. Al no contar en esa época con herramientas digitales como el photoshop aquellas figuras adquirían, dentro de aquellos paisajes del tamaño de una postal, una dimensión colosal, como “dinosaurios” rompiendo totalmente la escala real del paisaje. Las imágenes/postales al ser digitalizadas no han sido editadas y mantienen el color idéntico a los fotomontajes “analógicos”. La primera serie fue “Palma Souvenir”, luego vino “Sea Park Serie” en contraposición al Parc de la Mar de Palma de Mallorca, “La Bella y la Bestia” de la que he hecho varia piezas tanto en Mallorca como en Granada.

 

Desde un principio la inspiración fueron los paisajes dalinianos, los parques de atracciones, los dioramas antiguos y la poesía visual aunque a primera vista no lo parezca. Lo que no quita que puedan ser vistos como composiciones donde las formas y colores se complementan y puedan ser vistos como abstracciones a pesar de las formas definidas de los fondos y figuras.

 

En cada ciudad en que he vivido he plasmado mi visión particular de esa ciudad apoyado en las imágenes estereotipadas del souvenir que las postales representan, jugando con lo que sugiere la postal como souvenir o recuerdo  y creando al yuxtaponer las figuras en el paisaje un recuerdo ensoñado de la realidad. Una vez me señaló un critico la influencia de Max Ernst y su maravilloso libro “Une semaine de bonté ou les sept éléments capitaux” (Una semana de bondad o los siete elementos capitales, 1934) que tenía desde finales de los años 70´s y al que venero desde entonces. No es que yo me ponga a su inalcanzable altura pero sí que de siempre me he sentido deudor de su enseñanza. Podría desde luego citar a otros autores y corrientes de los que me siento deudor y alumno, del surrealismo al pop. La estética kitsch domina mi trabajo. Siempre trabajo por series temáticas y la obra está abierta aunque es posible que ya nunca vuelva a trabajar con postales y cromos.

 

https://www.flickr.com/photos/jesus_almeida/

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