GOVAL

Goval idea unas [CAJAS] o constructos que toman como materia prima los objetos más vulgares y cotidianos, pero que -al ser descontextualizados y manipulados- producen efecto de extrañamiento, hasta el extremo de generar nuevas significaciones. O, lo que es igual, pero expresado con mayor exactitud, en sus [CAJAS] encierra sorprendentes assemblages: fruto de la unión de artilugios de uso común junto con viejas fotografías en blanco y negro que, en ocasiones, negativiza, transforma o retoca según convenga a sus fines comunicativos. Más tarde, será el espectador quien asuma el rol de «co-creador» y quien se sentirá impulsado a dotar de sentido a los intencionados «huecos de indeterminación». Y, por fortuna, cada receptor de estas [metáforas encajadas] realizará una lectura mixta, es decir, que dicha lectura participará tanto del mensaje de la obra en sí misma como de la interpretación que cada lector haga en función de sus expectativas y experiencias previas.

 

 

www.govalart.com

Las obras de Goval en el programa de RTVE La Aventura del Saber, Febrero 2017.

Las cajitas de Goval en el programa de RTVE La Aventura del Saber, Septiembre 2019.

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Hay un universo en el que los objetos más dispares acarician la llegada del día en que sean tocados por la gracia de ese trapero de sueños, coleccionista de suspiros y mago de abracadabras etéreos autollamado GOVAL.

Según te pille el ánimo, fervorosamente indignado o líricamente poseso, desvelar la tapa de cualquiera de sus mini pizzas/piezas  de 10x10 centímetros de lado, algo así muy parecido a descerrajar la tapa de sus sesos, te sumerge en un vertiginoso y electrizante mundo de sorpresas, descubrimientos, rechazos o desahogos que te alegran amargamente la existencia o te amargan alegremente el día. Caja tras caja, siempre con la boca abierta y el corazón en un puño.

En tan constreñido espacio, GOVAL dispone esos tesoros de desecho, largamente buscados por mercadillos y almonedas entre materiales de derribo de otras vidas, sin dejar nada al azar salvo el propio azar, que decide otorgarse unas alas para revolotear perpetuamente sobre ese mundo amable de naturaleza muerta irrigada por un soplo de vida en el que confrontan duelos y sonrisas, corazones antídoto de la discordia, enigmas armónicos de luces y sombras.

Una vez hayas entrado a formar parte de ese universo, nunca jamás, sea en la circunstancia que sea, podrás contemplar una caja cerrada cualquiera sin que un cosquilleo invada tu estómago y empiecen a destilarse en él los jugos gástricos del pensamiento crítico.

Antonio Monterroso

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