David Ymbernon

El naranja —efectivamente— es un color que me poseyó en 1993, significa creatividad, movimiento, energía, crecimiento, comunicación, estímulo, sabiduría, ambición, seguridad, es el fuego, la fiesta, el placer. Es el color del peligro y representa el entusiasmo, la felicidad, la atracción y el ánimo.

 

No soy fiel de ninguna religión (ni espiritual ni política), mis sentimientos y convicciones se encaminan hacia devociones no menos importantes.

 

Camino sin plomo en los zapatos, descargado de pesos obstinados, ligero observo con curiosidad y puedo entender instintivamente, aprendo a convivir sin agresividad ni violencia, con humor (el humor es una forma seria de estar, para estar contento).

 

Así huyo de quien quiere convencerme de algo, sea lo que sea. No atiendo estas luchas, no luchar para vencer ni ser vencido y no luchar en guerras te eleva por encima de la victoria o el primer premio, aunque luchar quiero y me gusta, sí, pero luchar para mirar, para remar, etcétera.

 

Creo y tengo mucha fe, creo en cosas que no son ciertas, creo en la magia, el entusiasmo, el instinto, la predisposición, la suerte, la sorpresa, la casualidad, creo en las musarañas, en los que viven en las nubes o vienen de la quinta luna, creo en el globo que se escapa y desaparece yendo hacia arriba, en la sugerencia, en la inconcreción, creo que hay certezas insumisas a la lógica que son pura verdad, tan ciertas como que no son ciertas, con toda seguridad.

 

¿Y si vivir no llevase a ningún lado ni más allá que a la vida misma? ¿Por qué —me pregunto— ha de transcender o transformarse en algo de más envergadura la existencia si ya es suficientemente extraordinaria? Vivir porque sí, sin disimular, sin servilismo, es mi camino espiritual, artístico y de todo.

 

www.vimeo.com/davidymbernon

La obra de David Ybermon en el programa de RTVE La Aventura del Saber, Diciembre 2017.

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