Celsius Pictor

Después de que casi hubiésemos naufragado dos veces a causa de los fuertes temporales que en aquella época azotaban el Atlántico, el Jonás, velero de cuatro palos al mando del capitán Flores, avistó aquella maravillosa tierra por primera vez. A medida que nos acercábamos entre la bruma, se iba revelando un paisaje de gran exuberancia que se extendía desde la playa salpicada de peñascos hasta cubrir toda la isla, a excepción de algunas elevaciones montañosas más altas y estériles. Desde el mar y mezclado con el júbilo de la tripulación, se podía escuchar el jolgorio matinal producido por todo tipo de especies animales...

Así comienza el diario que el ilustrador Celsius Pictor descubrió hace algunos años en un pazo de su Galicia natal. Desde entonces se dedica a ilustrar los prodigios que describe aquel diario y que habitan en una isla ignota, donde la Naturaleza juega a convertir la frialdad de la mecánica en un milagro de la evolución. Celsius Pictor nos invita a recorrer ese mundo, que ha hecho suyo, y a maravillarnos con la belleza y el sentido del humor que pueblan las páginas del Monsterkompendium y todo el trabajo que de él se deriva.

 

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Fue hasta la edad media a buscar bestias. En aquellos compendios ilustrados encontró animales a veces tan temidos como admirados. Después llegó hasta la revolución industrial y descubrió máquinas que marcaron el inicio de un mundo que, progresivamente, se iría llenando de tornillos, púas y cables.

Muchos pensadores del siglo XIX, como Thoreau o William Morris, vieron en estas máquinas la exaltación de la fealdad. El enemigo más devastador de la belleza se erigía en cada fábrica y cada aparato mecánico. Entonces esos artilugios eran vistos desde una mirada hacia un futuro amenazante. Hoy, en 2013, resurgen de una mirada nostálgica hacia el pasado. Ese recorrido temporal que los ha hecho pasar de emisarios de un futuro de chimeneas y hollín a una reliquia cándida de un mundo tecnificado ha transmutado su monstruosidad en belleza.

El ilustrador Celsius Pictor tiene en su ordenador dos carpetas. En la primera guarda animales de esos bestiarios, casi todos alemanes, que “al principio pretendían mostrar la zoología y, después, acabaron recogiendo las anormalidades para intentar asustar”, indica. En la segunda recopila imágenes de máquinas reales que encuentra en manuales de mecánica del XIX y principios del XX. De la primera selecciona un animal y de la segunda escoge las máquinas con las que reconstruye ese pájaro, ese caracol o esa jirafa que descubrió de los documentos medievales. La colección se llama Mechanical Animals y nació con un pájaro el verano pasado. “La naturaleza es una cachonda. Si no, nunca hubiera inventado el ornitorrinco”. “Empecé a hacer estos collages hace un año. Aproveché que tuve que quedarme en agosto en Madrid para intentar realizar ilustraciones distintas a todo lo que había hecho antes. Algo diferente a mi trabajo del día a día”, relata Celsius Pictor. “Pensé en probar la técnica del collage y aparecieron los pájaros”.

Las aves no surgieron del azar. Era fácil salir volando de una mente que almacena en su memoria cientos de imágenes de criaturas del pasado. “Siempre me ha encantado la imaginería medieval y la pintura flamenca. Me gusta mucho Bruegel y los animales que inventaba”, cuenta el ilustrador.

Tanto las criaturas de la naturaleza como los objetos inertes que aparecen en Mechanical Animals copian la realidad. La fantasía está ausente porque, según Celsius Pictor, “los animales inventados forman parte de la mitología y eso no es lo que quiero hacer. Mi idea es crear una zoología de animales mecánicos. No quiero inventar un mundo fuera de la Tierra ni un mundo paralelo. Todo está basado en la realidad pero pasado por un halo de misterio”.

El diseñador decidió probar un día la tecnología actual para convertirla en las patas, picos y antenas de estas criaturas pero no funcionó. “Las máquinas modernas daban un aire realista y los animales no eran creíbles”, especifica. Estos, en cambio, “están tomando vida solos”. Los collages de Mechanical Animals o Monsterkompendium, como Celsius Pictor lo llama, podría convertirse en un nuevo tipo de bestiario que dista absolutamente de los medievales en su afán científico y que, en su lugar, incorpora un aire un tanto socarrón. “Todos los animales tienen algo de humor e ironía en su imagen”, dice el diseñador. “Es una forma de contar que la naturaleza es una cachonda. Si no, nunca hubiera inventado el ornitorrinco”.

                                                                                                                                                                                                       Mar Abad 

La obra de Celsius Pictor en el programa de RTVE La Aventura del Saber, Mayo 2016.