Álvaro Sánchez

Álvaro Sánchez (1975)

Es un artista gráfico autodidacta radicado en la ciudad de Guatemala, ha

colaborado y publicado con revistas de arte y diseño de todo el mundo. Su obra

ha sido expuesta en países como Italia, Francia, Alemania, España, EE.UU., Costa

Rica, Ucrania, Suecia, Noruega, Grecia y la ciudad de Guatemala, entre otros. Su

trabajo se basa en el collage digital y manual. Su gusto por material vintage,

elementos de época y orgánicos son de gran relevancia para crear sus texturas y

formas. La mayoría de sus obras están inspiradas en la literatura (Bukowski,

Kerouack, Ginsberg, Sábato), pintura (Francis Bacon, Jean-Michel Basquiat,

Olivier de Sagazan, Herman Nitsch), música (post punk, punk y rock n roll) y cine

(David Lynch, Jean Luc Godard, Jim Jarmusch), pero su inspiración principal es

la ciudad de Guatemala, y sus calles.

 

 

 

“Mi obra es una visión muy personal sobre la fragilidad del ser humano, es decir una

reflexión acerca de la condición humana, es una celebración dedicada a nuestros

errores y a las desgracias que nos recuerdan el ser imperfecto y finito que somos.

Quiero que la persona que vea mi trabajo experimente algo similar a esa sensación que

queda al terminar de oír una canción de punk a todo volumen.”

 

 

 

 

El cuerpo, la memoria y la muerte.

La obra de Álvaro Sánchez abarca una continua indagación sobre los límites de la existencia, especialmente los bordes donde se sitúan el dolor, la muerte y la pérdida. Espinas en la conciencia o los puñales de la carne es una colección que no se aparta de este discurso.

La obra está centrada en el cuerpo, es su campo discursivo y de batalla, y el principal material simbólico sobre el que el artista trabaja. En ese campo de batalla luchan la vida y la muerte, la libertad y la esclavitud, la dicha y el dolor, la ausencia.

Mirando los cuerpos expuestos en su obra, el espectador puede tomar distancia de su propio cuerpo y dialogar con los temas que Sánchez indaga. Algunas herramientas adicionales le serán útiles para ello: la utilización en los collages de ilustraciones antiguas y la prosa en los nombres de la obra.

Al utilizar el recurso del collage, la obra simula una atmósfera de recuerdos, de memorias oxidándose, como si hubiesen nacido viejas y esa distancia temporal que impone entre ella y quien lo observa hoy hiciese más fácil juzgar las imágenes a la vista, como se juzga un pasado que ciertamente escandaliza. Es también una manera de interpretación del tiempo, una lectura del pasado que se presenta como una reflexión imaginativa orientada por la evocación narrativa del título de las obras.

Los cuerpos desmembrados, mecanizados, hablan de una batalla entre la tecnología y el cuerpo, la uniformidad y la individualidad, la autonomía y la dependencia. Hablan ciertamente, de dilemas que interpelan al presente y dejan a la vista la intención de ser una invitación abierta a la reflexión sobre la fragilidad de la vida y las atrocidades del poder como un fijador continuo de límites al individuo, que como restricciones a la libertad son también obstáculos a la plenitud del ser.

Los cuerpos deformes desmitifican la belleza del cuerpo en el discurso coloquial. La enfermedad y el dolor son presentadas como parte de la obra y por lo tanto, de una estética que muestra en esencia el pánico que tenemos a ser efímeros.

Las referencias espirituales en la obra de Sánchez hablan sobre la imposición del cuerpo como cárcel para la idea del alma. De una adoración/odio hacia el cuerpo. Los procesos de envejecimiento podrían relacionarse en su imaginario con pérdida de inocencia o una expulsión del paraíso de la ignorancia.

Aparece también el cuerpo vinculado a su familia, los lazos de sangre que se forman, los hilos conductores de la identidad del cuerpo. Clara es también la referencia a la situación de violencia en la que el artista crea, la de Guatemala ciudad, una fábrica de cuerpos que serán trocados en el discurso del horror.

Esta selección de obras de Sánchez invitan al espectador a explorar la propia finitud, a dejarse absorber por una atmósfera de pesadumbre y presagio, como cierta profecía explicada en la mitad del desierto, en la que el artista como vidente, preconiza que aún entre el pánico y el horror está la belleza, una que florece y se marchita al mismo tiempo, lo suficiente como para dar sentido al todo y recordar que la misma existe porque muere. Y eso la hace más potente.

                                                                                                                                                                                                      Julio Prado

                                                                                                                                                                                  Guatemala, julio de 2014

 

 

http://sanchezisdead.tumblr.com/

La obra de Álvaro Sánchez en el programa de RTVE La Aventura del Saber, Junio 2015.