Alfonso Aguado Ortuño

Aromas de azar

 

-En las cartas de Alfonso Aguado Ortuño-

 

«Si es preciso sucumbir, enfrentémonos antes con el azar»

Tácito

 

            Como un calidoscopio, las razones últimas en las composiciones poéticas de Alfonso Aguado Ortuño, giran en viaje permanente a la búsqueda de un continente nutrido de imágenes superpuestas. Se resuelve la dialéctica entre el ámbito reconocible, o esperable por el receptor, y la realidad subvertida que se abalanza hacia la nueva luz que nos convoca. Se nos insinúa la necesidad de permanecer atentos al juego, o a la rapidez con que los cristales maravillosos se conciernen para garantizar, en su órbita constante, el aprendizaje de un saludable encuentro con la novedad: “El más largo aprendizaje de todas las artes es aprender a ver” dirá Jules De Goncourt. Y nosotros, con él, reconocemos la necesidad de un renovado aprendizaje de la mirada donde, humor y, también, ironía, ensayen nuevas maneras del decir poético experimental.

            No obstante, en el juego armonioso del poeta, se preludian intensos aromas de azar. Las cartas se rebrincan en piruetas casi imposibles, al abordaje de la noble causa de la comunicación estética. El azar al servicio de las ideas, cuando se hurgan menester y causalidad en partes iguales, pero llenas de matices.  Una nueva manera de vislumbrar caminos, o sendas, todavía inexploradas por la necesidad, “porque el azar sólo favorece a quien sabe cortejarlo” nos asegura  Charles Nicolle. Y tiene mucha razón cuando así habla, porque nada hay mejor para la contemplación del arte que la voluntad firme de acariciar la belleza con los ojos de la ternura, o de la sensibilidad temprana.

            También, y como continuación a nuestro modesto análisis de la obra de Alfonso Aguado, hemos de significar la presencia de una clara retórica del humor, donde convergen la necesidad de comunicación artística y la utilización de un lenguaje vertebrado por la sintaxis que existe más allá de las palabras. Es decir, la visualidad que transmite un conocimiento a través de los objetos visuales que se nos proponen como materia instrumental constructiva. Y Alfonso Aguado sigue, como Gustave Le Bon dice: “La abundancia de palabras inútiles es un síntoma cierto de inferioridad mental.” En la subversión de las imágenes, o en la capitulación de las secuencias fónicas, nace, tan radiante, el universo de la fantasía. Y a veces, incluso, todo, con la mordacidad de la sátira. Un regusto ácido que vive, sutilmente enroscado, entre las espinas de los zarzales de la pasión poética. Decir sin decir. Acudir a la metáfora recrecida de trampantojos acerados: “La sátira es el humor que ha perdido la paciencia” asegura Giovanni Mosca.

            Aunque, sin talento, la celebración del arte no deja de ser una llama que se consume en el vaso votivo de la indeterminación. Por contra, el talento, con el riesgo que comporta ejercitarlo, levanta brisas de esperanza. La fecundidad inaugural en las cartas aurorales de Alfonso Aguado son vislumbre de ideas que se yerguen, después de pertrechar, muy convenientemente, la impedimenta para el combate fragante de la poesía. Es la  belleza que nos ilumina la mirada. Y terminamos con una cita ilustre, de un enorme compositor: “Todavía no se han levantado las vallas que le digan al talento: de aquí no pasarás.” Así piensa L. Van Beethoven. Así decimos ahora nosotros, de la obra de Alfonso Aguado cuando celebramos su talento.

Josep Sou

 

www.alfonsoaguado.com

www.alfonsoaguado.com

Alfonso Aguado Ortuño en FotoAleph.

La obra de Alfonso Aguado Ortuño en el programa de RTVE La Aventura del Saber, Septiembre 2017.

La Jirafa en LLamas de Alfonso Aguado en el programa de RTVE La Aventura del Saber, Octubre 2016.

 

                                                                                       

Mostrar más
Mostrar más
Mostrar más
Mostrar más

Dominó

Alfonso Aguado Ortuño es un pintor y poeta valenciano con ascendientes en el mundo de la creación (música, pintura, teatro y literatura). Ha hecho incursiones también en la fotografía y en el diseño gráfico. Pero es a partir de 2005 cuando encuentra en la poesía visual su hogar. Le resulta la mejor arma para expresar todo lo que lleva dentro, pues se refiere a esta poesía como la madre y compendio de todas las artes, la más rica y sugerente. Como él define, la poesía visual es la expresión de un pensamiento subjetivo que utiliza elementos de distinta naturaleza para plasmarlo, y que se caracteriza por no tener lindes definidos como los tienen las demás artes.

Sus poemas tienen un fuerte sello personal y los últimos gozan de tintes más profundos y filosóficos sobre el espacio y el tiempo, representados por la U y el 7 respectivamente. En el caso que ahora nos ocupa, mostramos una serie realizada recientemente, totalmente inédita, llamada “Dominó”.